The Fifth Choir
INTRODUCCIÓN.
-No, aún no-dijo la voz más grave.
-Señor, ¿Cuándo será el momento? Hace ya un año que tenemos absolutamente todo listo-dijo la otra figura, arrodillándose frente al otro espectro.
-¿Tú crees que quiero que sea todo fácil? Los avisos que hemos mandado son suficientes. Ahora solo tenemos que esperar a que reaccionen-se paró de su trono y camino hacia la figura arrodillada-Al primer movimiento, seguiremos con nuestro plan. Estate tranquilo, esta vez sucumbirán-soltó una carcajada que retumbo en las paredes de la habitación en donde estaban.
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Mis ojos se fueron abriendo poco a poco, dejando atrás lo negruzco y recibiendo el sol matinal. Hacía ya 2 meses que venía teniendo esos sueños extraños, no podía explicar quienes eran los dos personajes y menos de lo que hablaban. “Es solo un sueño”, pensé y recosté mi cabeza en el vidrio nuevamente, esperando volver a atrapar el sueño que se me había escapado, pero fue inútil. Risas y murmullos cercanos me avisaron que habíamos llegado ya a la zona escolar, ya no podía dormir más por lo menos no en el auto. Mi madre estacionó en un sitio vacío y me sonrió; yo respiré hondo, me acerqué y le di un beso en la mejilla.-Chau, Ma. Nos vemos en la tarde-dije sonriéndole de vuelta.
Abrí la puerta y camine al colegio, mientras examinaba a los otros alumnos buscando caras conocidas, pero sin éxito alguno. Aún estaba dormido por la pequeña siesta, asique el viaje del estacionamiento hasta mi casillero fue bastante rápido, casi inmediato. Una vez allí, hice la misma rutina se siempre: sacar las cosas de mi mochila y sacar nuevas para las primeras horas del día. Me quedé viendo el fondo del casillero, como esperando que algo más pasara, algo más interesante. Cerré los ojos mientras cerraba con candado y luego volteé, como siempre, a mi derecha. Y ahí estaba ella. Se llamaba Alyssa y compartíamos varias clases, gracias a eso la conocía sino lo más probable es que me haya quedado en la sombra, simplemente observándola sin el valor de hablarle. Bueno, pues, para eso existen las clases de química, con un poco de suerte el profesor te pondrá con la pareja que inconscientemente quieres. Era hermosa, de piel bronceada y alta para su edad. ¿Mencioné que era menor? No estaba seguro cuanto, ¿uno? ¿dos? ¿tres años? Qué importaba. Desde ya mucho tiempo había querido hacer un movimiento con ella, pero era inútil: mi habilidad con las mujeres se podría resumir en deplorable, así que solo me limitaba a hablar con ella en clases y casualmente fuera de ella. Para mal de peores, ni siquiera la tenía en Facebook.
Me di cuenta muy tarde que me había quedado pegado. Ella había volteado y me había visto de reojo, por lo cual solo atiné a voltear la vista rápidamente y de paso golpearme contra el locker. ¿Debería decir que deje caer mis cosas también? Por el rabillo del ojo, pude notar que le había causado una pequeña sonrisa y luego de haber recogido mis cosas y de haberme tragado toda la humillación me di con la sorpresa que se acercaba a mí… mirándome… a los ojos… con los suyos.
-¡Tony!-dijo mientras lanzaba sus brazos alrededor de mi cuello y me daba un beso en la mejilla. Le correspondí.-¿Te dolió? Jajá-
- Un poco, gracias por preguntar. ¿Cómo estás?-le sonreí de vuelta
-Bien, gracias-entrelazó su brazo con el mío y me jaló. Comenzamos a caminar juntos y comencé a ponerme nervioso ¿Por qué había hecho eso?-Nos toca Historia juntos, por si acaso-rió. Al parecer había notado mi repentina tensión. Ahora ya no tenía nervios, ahora pasaba a tener miedo que sospeche algo acerca de mí.
-Cierto, Historia-respiré hondo. Siempre había tenido problemas para comenzar conversaciones si es que tenía encuentros tan espontáneos como estos. No había tenido tiempo ni para practicar una pregunta.-Y ehm… ¿Viste ayer….-el timbre sonó. "Gracias Dios, me he salvado de decir una estupidez muy grande", pensé.
-¿Si vi ayer qué?-me preguntó Alyssa después que el timbre pasó.
-¿Qué? No, nada. Fue.-dije sonriéndole. Justo a tiempo llegamos a la clase, donde el profesor ya nos esperaba. Soltándome de Aly -como le decíamos normalmente- me dirigí a mi sitio. Sentado, pensaba en la estupidez que acababa de hacer y en las miles de formas alternas que podía haber usado. “Soy pésimo”, me dije a mi mismo, hundiendo mi cabeza en mis brazos para atrapar un profundo sueño y con él, las pesadillas.
-No, aún no-dijo la voz más grave.
-Señor, ¿Cuándo será el momento? Hace ya un año que tenemos absolutamente todo listo-dijo la otra figura, arrodillándose frente al otro espectro.
-¿Tú crees que quiero que sea todo fácil? Los avisos que hemos mandado son suficientes. Ahora solo tenemos que esperar a que reaccionen-se paró de su trono y camino hacia la figura arrodillada-Al primer movimiento, seguiremos con nuestro plan. Estate tranquilo, esta vez sucumbirán-soltó una carcajada que retumbo en las paredes de la habitación en donde estaban.
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Mis ojos se fueron abriendo poco a poco, dejando atrás lo negruzco y recibiendo el sol matinal. Hacía ya 2 meses que venía teniendo esos sueños extraños, no podía explicar quienes eran los dos personajes y menos de lo que hablaban. “Es solo un sueño”, pensé y recosté mi cabeza en el vidrio nuevamente, esperando volver a atrapar el sueño que se me había escapado, pero fue inútil. Risas y murmullos cercanos me avisaron que habíamos llegado ya a la zona escolar, ya no podía dormir más por lo menos no en el auto. Mi madre estacionó en un sitio vacío y me sonrió; yo respiré hondo, me acerqué y le di un beso en la mejilla.-Chau, Ma. Nos vemos en la tarde-dije sonriéndole de vuelta.
Abrí la puerta y camine al colegio, mientras examinaba a los otros alumnos buscando caras conocidas, pero sin éxito alguno. Aún estaba dormido por la pequeña siesta, asique el viaje del estacionamiento hasta mi casillero fue bastante rápido, casi inmediato. Una vez allí, hice la misma rutina se siempre: sacar las cosas de mi mochila y sacar nuevas para las primeras horas del día. Me quedé viendo el fondo del casillero, como esperando que algo más pasara, algo más interesante. Cerré los ojos mientras cerraba con candado y luego volteé, como siempre, a mi derecha. Y ahí estaba ella. Se llamaba Alyssa y compartíamos varias clases, gracias a eso la conocía sino lo más probable es que me haya quedado en la sombra, simplemente observándola sin el valor de hablarle. Bueno, pues, para eso existen las clases de química, con un poco de suerte el profesor te pondrá con la pareja que inconscientemente quieres. Era hermosa, de piel bronceada y alta para su edad. ¿Mencioné que era menor? No estaba seguro cuanto, ¿uno? ¿dos? ¿tres años? Qué importaba. Desde ya mucho tiempo había querido hacer un movimiento con ella, pero era inútil: mi habilidad con las mujeres se podría resumir en deplorable, así que solo me limitaba a hablar con ella en clases y casualmente fuera de ella. Para mal de peores, ni siquiera la tenía en Facebook.
Me di cuenta muy tarde que me había quedado pegado. Ella había volteado y me había visto de reojo, por lo cual solo atiné a voltear la vista rápidamente y de paso golpearme contra el locker. ¿Debería decir que deje caer mis cosas también? Por el rabillo del ojo, pude notar que le había causado una pequeña sonrisa y luego de haber recogido mis cosas y de haberme tragado toda la humillación me di con la sorpresa que se acercaba a mí… mirándome… a los ojos… con los suyos.
-¡Tony!-dijo mientras lanzaba sus brazos alrededor de mi cuello y me daba un beso en la mejilla. Le correspondí.-¿Te dolió? Jajá-
- Un poco, gracias por preguntar. ¿Cómo estás?-le sonreí de vuelta
-Bien, gracias-entrelazó su brazo con el mío y me jaló. Comenzamos a caminar juntos y comencé a ponerme nervioso ¿Por qué había hecho eso?-Nos toca Historia juntos, por si acaso-rió. Al parecer había notado mi repentina tensión. Ahora ya no tenía nervios, ahora pasaba a tener miedo que sospeche algo acerca de mí.
-Cierto, Historia-respiré hondo. Siempre había tenido problemas para comenzar conversaciones si es que tenía encuentros tan espontáneos como estos. No había tenido tiempo ni para practicar una pregunta.-Y ehm… ¿Viste ayer….-el timbre sonó. "Gracias Dios, me he salvado de decir una estupidez muy grande", pensé.
-¿Si vi ayer qué?-me preguntó Alyssa después que el timbre pasó.
-¿Qué? No, nada. Fue.-dije sonriéndole. Justo a tiempo llegamos a la clase, donde el profesor ya nos esperaba. Soltándome de Aly -como le decíamos normalmente- me dirigí a mi sitio. Sentado, pensaba en la estupidez que acababa de hacer y en las miles de formas alternas que podía haber usado. “Soy pésimo”, me dije a mi mismo, hundiendo mi cabeza en mis brazos para atrapar un profundo sueño y con él, las pesadillas.
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