Angelus Posteris Pt. 2

El viaje en auto fue bastante mas rápido de lo que pensé. Habíamos llegado a las 2:15, quince minutos antes de la supuesta partida del bus. Salí del auto, con los lentes de sol puestos para evitar los rayos y con un maletín en mi mano derecha, avancé mientras que mi padre me seguía, murmurando cosas sobre autoprotección.

-Pá. Ya está, me voy a cuidar, no te preocupes.-dije volteando y dándole una sonrisa.
-Ok, ok. Tienes razón, debo confiar en ti-se acercó y me abrazo. Sonreí y se lo respondí.

Nos separamos y fije mi mirada en el grupo de gente que se había acumulado un tanto más allá. Era una pequeña multitud, en la cual inmediatamente encontré con la mirada a 2 personas. Eran mis dos mejores amigos, Rob y Will. Los conocía desde que tengo memoria, siempre habíamos estado juntos en todo y esta no iba a ser la excepción. Volteé, pensando que mi padre aun estaría, pero se había ido con otros padres, a comentar el partido de la mañana. Sonreí y me dirigí donde mis amigos.

-Hey, par de idiotas-dije en broma. Los salude con un abrazo ambos.-No deberíamos salir ya?-pregunte una vez de terminar el saludo.

-Dímelo a mí, estoy aquí desde la 1:30.-dijo Rob.

Robin Eliah Rodgers. Lo conocí a los 13 años, cuando comenzamos secundaria. En realidad, ya éramos amigos desde primaria, pero desde secundaria se volvió mi mejor amigo. Es el típico chico consejero, que todos necesitan para desahogarse, bastante fuerte de mente. Tiene sus defectos también, es algo torpe y un tanto egocéntrico, pero nada que no se pueda tratar. Pelo azabache, cara rechoncha, algunos kilos de más que al parecer estaba controlando con el gimnasio.

-Mierda, hay mucha gente… y el sol me destruye los ojos-se quejó Will.

William George Decloy. Rob y yo lo conocimos el siguiente año de secundaria, había llegado desde Canadá, así que el sol no era su tema favorito.  Un chico bastante amigable, era el típico amigo de todos, le era muy difícil que no. Yo le decía Will, a veces le decía por su nombre completo, burlándome de la seriedad de este, cuando él no era absolutamente nada serio. Rob, en cambio, le decía Billy alegando que se parecía a Billy, de Billy y Mandy. Eso siempre me sacaba una sonrisa, ya que siempre terminaban peleándose verbalmente. Will tenía pelo más claro que el mio, ojos claros también y piel muy blanca, bastante afectada por el sol.

-Billy, todavía no entiendo como mierda vas a hacer en medio del desierto. Detestas el sol, y el desierto en verano no ayuda mucho-dijo Rob en tono burlón.
-Tengo bloqueador-al parecer Will no tenía nada mejor que responder.
-¿En serio piensas que el bloqueador te ayudará en algo?-pregunté sarcásticamente.
-Tío, en serio, deberías mejor traer bronceador. Estás muy blanco-dijo Rob riéndose. Yo también solté una pequeña risa, mientras que Will hacía un gesto de queja. Giré mi cabeza para ver a las demás personas que andaban ahí, no encontraba a nadie muy familiar, solo a la gente habitual del colegio que, solo por obligación, iban a ir al encuentro. Con la mirada me fijé en un auto rojo que se estacionaba, dejando salir a una chica delgada, de piel bronceada y de pelo castaño oscuro. Ella volteó, equipaje en mano, para encontrarse con mi mirada, que causo una sonrisa en su rostro.

-¡Tony!-grito ella-¿Cómo estás?-vino corriendo hacia donde mi, dejando su maletín en el piso y abrazándome.-Hace tiempo que no te veo-dijo sonriendo. Era Aly, la que podría decirse mi mejor amiga.

Alyssa Blake. Era mi mejor amiga, la conocí hace un par de años, cuando fue transferida a mi escuela desde Tampa. Era una chica que sabía dónde estaba, con los pies en la tierra. Siempre que podía tenía una sonrisa en el rostro, aunque esta a veces era eclipsada por sus continuos problemas amorosos. El último la había dañado bastante, aunque al parecer ya lo estaba superando. Se separó de mi y entrelazo su brazo con el mío y comenzó a caminar jalándome.

-Nos vimos la semana pasada, Aly.-dije sonriendo.
-¿En serio? Pues a mí me pareció aún más tiempo-dijo sonriéndome mientras aún me jalaba junto a ella. Noté que su mirada se desvió hacia algo. La seguí y me di con la sorpresa que ahí estaba Alex, su ex.
-Aun sigues con toda esa mierda encima, ¿no?-pregunté sacándola de su transe.
-Sí, creo que sí. No puedo creer que ya hayan pasado 2 meses…-
-¿Y tu sigues como un perrito atrás de él?-la interrumpí. Volteó su rostro hacia mi con una mirada asesina, pero ella sabía que eso no estaba bien.-Hey, sabes que esto te hace mal. No entiendo porque lo sigues intentado-dije dirigiendo mi mirada hacia el frente.
-Yo sé, yo sé.-dijo con una media sonrisa en el rostro. Le hice una señal con la cabeza, y la llevé hacia donde estaban Rob y Will, para que al llegar nos encontráramos a Mary, la mejor amiga de Aly. Ella se soltó de mi y corrió hacia la recién llegada, lanzándose sobre ella y atrapándola en un abrazo.

-Eso es cariño-dijo Rob sarcásticamente.
-Más bien salvajismo-replicó Will, alejándose lentamente de las chicas.
-Bah, déjenlas. Aunque si, un hola hubiera bastado-reí divertido. Aly y Mary se separaron, para ir a saludar a los restantes, incluyéndome. De pronto, una voz bastante grave y alta sonó, haciendo doler mis oídos ligeramente.

-¡JOVENES! EL BUS PARTE EN 10 MINUTOS, PORFAVOR VAYAN ABORDANDO-era el profesor de Educación Física, el Sr. Gruse. Su voz era asquerosamente grave e infundía suficiente miedo entre la gente, como para obligar a un grupo grande de adolescentes a subir a un carro. Me agaché para recoger mi equipaje, cuando sentí que una mano se posaba en mi hombro y me volteaba para darme un abrazo. Era mi padre, por lo cual se lo respondí.

-Cuídate, hijo-dijo mi padre golpeándome cariñosamente la mejilla.
-Lo haré, Pa. No te preocupes.-me despedí de él con un beso en la mejilla y otro abrazo más. Giré mi cuerpo y me dirigí hacia la fila del bus, que ya se había puesto bastante apiñado. El Sr. Gruse tomaba lista, viendo si el chico debía estar aquí o no. Después de unos minutos, llegó mi turno.

-Anthony McClugg-dije en voz baja
-Si se quien es, Señor McClugg. Estoy seguro que encontrará varias respuestas en este encuentro-una sonrisa apareció en su rostro y un brillo extraño se dejó ver en sus ojos. Quedé confundido, ¿Qué acababa de pasar? Me quedé parado ahí hasta que sentí un empujón de Rob, que me reclamaba que me apurase. Caminé subiendo al bus, bastante grande como para llevar a bastantes personas. Caminé por el pasillo de este, mientras los chicos reían y bromeaban. Localicé unos puestos libres y me dirigí hacia ellos, sentándome al lugar junto a la ventana. Seguidamente, Rob y Will se sentaron uno al costado del otro, acomodando sus mochilas de mano encima de ellos. El bus comenzó a moverse de pronto, y apoyé mi nuca en el respaldar, lentamente cerrando mis ojos.

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