Angelus Posteris Pt. 4
Los gritos se hacían cada vez más fuertes, sollozos también se escuchaban, la gente se desesperaba cada vez más, mientras el Sr. Gruse -o lo que fuese- reía enfermizamente.
Aly cogió mi brazo fuerte, presa del miedo. Voltee para encontrarme con su rostro, en el cual se podía ver pavor. Ella no gritaba, no era de esa clase de chicas, normalmente siempre guardaba compostura, no gritaba, no lloraba, solo quedaba pensante ante cualquier situación que pasase. Pero ahora diferente, ahora ella buscaba mirada por ayuda, se le notaba asustada. El problema era que yo también lo estaba, tenía miedo, mucho miedo, no sabía qué hacer, como reaccionar, solo me mantuve mirando a Aly, para luego buscar con la mirada a Rob o a Will, pero no tuve suerte, no los encontraba, temía que algo les pudiese suceder. De pronto, el supuesto Sr. Gruse, rio nuevamente, mientras que de la nada aparecían mas auras moradas y se materializaban en individuos como Gruse, con túnicas negras que escondían sus rostros. Cada uno de los hombres atrapo a un maestro. Los maestros desaparecieron en una nube de humo morado, dejando a Gruse como único "encargado". Una sonrisa se poso en su rostro.
-Vaya, vaya, vaya. Jóvenes creyentes. Carne fresca para mí Señor.-dijo bajando las pequeñas escaleras. ¿A qué rayos se refería? ¿Su señor? Mire a los costados, buscando no se que, solamente tratando de encontrar confianza en los ojos de alguien, pero nada.
El hombre por el costado mío y de Aly, se detuvo y otra vez volvió a sonreír. Los pelos de mi cuerpo se erizaron, mientras que Aly se estremeció con fuerza.
-Tú-se detuvo mirándome fijamente a los ojos.-McClugg. Tú serás el primero.-alzo su mano hacia él. Pero de pronto una ráfaga se sintió y una flecha se clavo en su hombro.
-Quien ha osado...-
-Yo, monstruo.-lo interrumpió una voz que había escuchado antes.
-¡No! ¡Es imposible! Tu deberías estar muertos junto con los de tu raza!-grito Gruse, pero otra flecha, esta vez en el pecho, lo silencio. De pronto, las ventana de la Iglesia se rompieron, y desde afuera saltaron figuras totalmente de blanco y con mascaras militares. Cada uno de ellos fue hacia las criaturas semejantes a Gruse, para inmediatamente lanzarles una especie de bombita, la cual los hizo desaparecer instantáneamente.
-¡No!-gritó Gruse.
-Muy tarde-dijo la misma voz mientras que otra bombita caía donde él y lo hacía desaparecer. Voltee para ver si mis sospechas del dueño de aquella voz eran ciertas y así fue. Era Darren, mi compañero de cuarto.
De pronto, una de las figuras blancas se paró frente a todos, se quitó la máscara y comenzó a hablar fuerte, con bastante tranquilidad.
-No se asusten, somos de los buenos-dijo el hombre.
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