The Fifth Choir: Capítulo II
Capitulo II: Vigiles Somniorum.
Había estado ya casi media hora frente a la computadora, abriendo y cerrando la ventana. Anthony la había agregado a Facebook hace ya unos días, pero aún no tenía el valor para escribirle un simple: “Hola”. Miraba la conversación abierta, se disponía a escribir, pero luego se acobardaba. No tenía las agallas para hacerlo ¿qué pasaría si no le respondiese? ¿Y si lo hiciese? Anthony respiró hondo, sintió como si hubiese absorbido todo el aire de la habitación; ahora sí estaba listo. Llevó sus manos al teclado y escribió un rápido: “Hola”. Rápidamente cerró la ventana y cambio de pagina. Respiraba cada vez más fuerte, estaba muy nervioso. Tenía miedo que Aly no le respondiese. Cerró los ojos, pera luego abrirlos nuevamente y darse con la sorpresa que le había respondido.
Anthony, por un momento, no supo qué hacer; mejor dicho no sabía qué responder. Aly le había respondido con un: “Holaaa!”. ¿Qué significaba eso? ¿Estaba feliz porque le había hablado? ¿Lo había hecho por compromiso? ¿En verdad lo odiaba y solo lo hacía porque tenía la naturaleza de ser agradable?
-¡Tony, compórtate!-se dijo a sí mismo, tratando de recuperar la calma. Nuevamente respiró hondo y escribió un breve “Como estás?”. Cambió de pestaña aún más rápido que la vez anterior.
Cerrando los ojos se acostó en el respaldar de la silla. Estaba feliz, Aly le había respondido y ahora estaba a punto de tener una conversación con ella. Quería abrir los ojos y seguirle escribiendo, pero algo no lo dejó. Un cansancio tremendo comenzó a hacer que Tony “perdiera el conocimiento”. Sentía como si estuviese quedándose dormido. De pronto tenía sueño.
Una escena se aclaró. Un sueño, pensó Tony. Pero los sueños no eran así, no se veían tan reales. Los sueños eran superficiales y esto parecía la vida real. Era todo tan directo, tan creíble. Se podía sentir hasta la temperatura que había en el lugar.
Era un lugar peculiar: una zona rocosa amplia, el cielo parecía rojo sangre y humo salía de la tierra por pequeños cráteres que allí habían. Tony sentía el calor del sitio, era solo un sueño pero se sentía sofocado. Caminó cuidadosamente y notó que a varios metros, caminando hacia él, se encontraba una silueta con ropas negras. Tony parpadeó incrédulo y, al momento de abrir los ojos de vuelta, la silueta mágicamente apareció a un metro de distancia, sonriendo. Tony dio un grato para luego comenzar a respirar muy fuerte. Ahora que podía ver de cerca a la persona, Anthony pudo percatarse que no lo era. Su piel era azul grisáceo, opaca como el cielo nublado que precede a la lluvia; sus ojos eran rojos oscuros, el color de la sangre coagulada; y, de su fina boca, sobresalían un par de colmillos de mediano tamaño: no como los de un humano, pero tampoco lo suficientemente grandes para decir que era un vampiro. Anthony veía muchas películas.
-¿Qué se supone que eres? ¿Eddie de los Munsters?-preguntó sarcásticamente. No podía negar que sentía temor, pero era un sueño y sabía que en algún momento se despertaría. Por un momento Tony pensó que la criatura no respondería, pero esta hizo un sonido ronco y habló.
-Típico de los humanos-dijo haciendo una mueca de desagrado-Siempre confundiéndome con un vampiro ¡Tengo un puto nombre!-la criatura parecía realmente indignado; al parecer, vampiro era considerado un insulto de donde él venía.-Qué importa-dijo interrumpiendo el pensamiento de Tony-Se supone que debo matarte… ahora.-
-¿Matarme? Ok, ¿por qué nunca puedo tener un sueño en donde alguien me quiera vivo? La historia de mi vida-Tony soltó una pequeña risa, dejando a entender el sarcasmo en lo que había dicho.
-En parte tienes razón y en parte no-le contesto el “vampiro”, aún así la pregunta haya sido retórica.-Verás, esto no es un sueño, solo que es más fácil matarte dormido. Y si, todos quieren matarte, solo que yo fui el único inteligente que usó tu subconsciente para hacerlo.-para ser una criatura horrible parecía bastante elocuente, pensó Tony.
-Si, si. Cierto, esto NO es un sueño. ¿Debería alumbrar el cielo para que Batman me salve? ¡O tal vez Van Helsing tenga el día de hoy libre! ¿qué dices?-dijo sonriendo-¡Ya sé! ¡Mejor llamo a mi ángel de la guarda!-exclamó. Tony soltó una carcajada y se cogió el estómago. Al mirar a la criatura de frente pudo notar que su expresión había cambiado: ahora parecía molesto, como si Anthony lo hubiese comparado con Edward Cullen.- ¿Qué pasa? ¿Batman es el depredador número uno de los vampiros?-de pronto escuchó un aleteo a sus espaldas, como si un ave gigantesca hubiese aterrizado detrás de él.
-Pensé que nunca me llamarías-se escuchó. No era una voz humana: era melodiosa, era agradable al oído, como si mil arpas se tocaran de la forma más suave y perfecta posible. Tony volteó rápidamente y vio lo que menos esperaba: un joven con alas blancas extendidas y una armadura de plata estaba parado justo detrás de él.
-Cuando dije “ángel de la guarda”, no era literal-sus ojos se abrieron de par en par en par, al igual que su boca. El “ángel” brillaba, pero no como un foco o un aparato eléctrico. Emanaba luz, era radiante.
-Pensé que no sabías del Más Allá-gruño el vampiro.
-No sabía.-dijo Anthony básicamente por inercia.
-Ahora tendré que matarlos a los dos-el monstruo escupió y se abalanzó sobre Tony, mordiéndole el hombro. Un dolor agudo recorrió todo su brazo izquierdo, como si se hubiese golpeado un nervio pero 10 veces peor.
-¡Anthony!-escuchó gritar al ángel y luego sintió como el peso sobre él desparecía al igual que el dolor agudo. Abrió los ojos, mientras trataba de sentarse con mucha dificultad. Esto está mal, pensó Tony. Esto era un sueño, pero el dolor se sentía… real. Movió la cabeza bruscamente, como tratando de despertarse pero la escena frente a él captó su atención: El ángel y el vampiro luchaban cuerpo a cuerpo, los dos volaban así que la pelea se trasladaba al cielo por momentos. De pronto, el ángel desenvainó una espada y con un ágil movimiento la enterró en el abdomen del monstruo-¡Por YHVH!-gritó el ángel. Pero al parecer eso no le había causado mucho daño, ya que lo único que hizo el vampiro fue sonreír.
-Esto no tiene sentido-dijo girando los ojos.-Los mataré después, aquí no puedo usar toda mi fuerza. Nos vemos, McClugg-volteó donde Tony y le sonrió maliciosamente. Y así como había aparecido, en un abrir y cerrar de ojos, desapareció como humo negro.
Tanto Tony como el ángel quedaron callados, solo se oía el sonido del gas saliendo de las aberturas en la tierra.-Ehm, ¿me vas a explicar qué mierda acaba de pasar o tu contrato solo especifica que debes salvarme de monstruos con un ácido sentido del humor?-preguntó Anthony.
-Aquí no, Anthony. Solo te puedo decir que esto no fue un sueño y que tengas mucho cuidado. Solo llámame y estarás a salvo.-el ángel le sonrió y apunto su mano hacia él.-Ahora despierta-y todo volvió a ponerse negro.
Anthony abrió los ojos lentamente y se encontró nuevamente con su habitación. Estaba exactamente igual que cuando se quedó dormido. La diferencia era que habían pasado casi 3 horas. Sintió un leve dolor en el hombro izquierdo y recordó su sueño. No podía ser cierto. Se sacó el polo lo más rápido que pudo y se miró al espejo que se encontraba dentro de su armario. Había dos marcas circulares en su hombro, dos marcas de dientes como la mordida de un vampiro. Tanto el ángel como el vampiro habían dicho la verdad: el sueño que Anthony había tenido no lo era. Había sucedido en realidad.
Comments
Post a Comment